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en Granada - Conoce Granada
La historia de Granada se puede prolongar hasta periodos
más que antiguos, incluso, sí su fundación
estuvo a cargo de una hija de Noe, o por el contrario
de una hija de Hércules de nombre Granada. La
historia que es siempre una opción estética,
asegura que hubo en Granada un importante asentamiento
ibérico y también romano, algo habitual
en casi todas las ciudades del sur de la península
ibérica.
También confirma que jugo un importante papel
en la cristianización de la Península,
no solo por la documentada aparición en torno
al año 60 de nuestra era, de Cecilio, santo patrono
de la ciudad, sino por que además en Granada,
entonces lliberis, se celebro el primer Concilio de
la iglesia española alrededor del año
300.
Excursiones guiadas a la Alhambra
Guías de Granada
El conjunto de la Alhambra
Confuso en sus orígenes, hay restos claros a
partir del siglo IX, aunque los monumentos más
brillantes de este conjunto corresponden a la monarquía
Nazari y al reinado de Carlos V, es decir, entre los
siglos XIII y XVI.
En sus palacios, desde la vidriera del mirador de Daraxa,
hasta la Piedra Turronera de los órdenes del
palacio de Carlos V, todo esta diseñado, proyectado
y ejecutado pensando en la perfección, en unas
ocasiones, cercana al Coran o la Sunna, en otras, más
cerca del neoplatonismo del renacimiento. En la Alhambra,
un mundo islámico se sustenta sobre un pensamiento
clásico que no es solo perceptible en el orden
simbólico del palacio del emperador; el patio
de los leones es también un claustro monacal
y se organiza según la sección Áurea,
la más clásica de las proporciones de
los elementos, jardines y palacios que los componen.
Aunque es más sugerente acercarse a su misterio
como quién entra en una ciudad que no conoce
y así descubrir las puertas, los paseos, las
calles y edificios en un organismo que funciona como
una sofisticada manifestación del poder de quienes
lo habitan.
La presencia de la Alhambra no es otra cosa que el
símbolo del esplendor que alcanza el reino y
la casta dominante que lo rige: monarcas que habitan
el más hermosos de los espacios, el más
parecido al paraíso que el Islam promete a sus
fieles. Por eso la Alhambra será acrópolis
y paraíso al mismo tiempo.
Los granadinos solo suben a ella cuando demandan algo
del poder y aun así, para acceder, tan solo,
a la parte semipública de los palacios, al Mexuar.
El resto, todos lo saben, es un laberinto cuyos secretos
sólo el príncipe y su casta conocen. Desde
los juegos matemáticos y cabalísticos
de las decoraciones en yeserías y azulejos hasta
el movimiento de los astros perceptible en los mocárabes
de la Sala de los Abencerrajes.
Carlos V lo entendió a la perfección
y repitió el esquema en un palacio cuadrado,
orientado a los cuatro puntos cardinales en los que
el poder terrenal del emperador se manifiesta, y en
un circulo inscrito, símbolo del poder divino.
Si aún hay duda, la decoración del exterior
rememora los trabajos de Hércules con quién
el emperador se asocia en el mito.
Por encima de los palacios, esta la zona que el agua
y el sueño de los hombres convirtieron en el
más hermosos jardín del mundo, el Generalife.
El Carmen de los Mártires
La arquitectura domestica del Albaicin y barrios cercanos
no es un invento del siglo XIX, por el contrario es
el resultado del despoblamiento de los barrios musulmanes
tras la conquista, con lo que le consiguieron exceso
de espacio. Es una tipología que pretende recrear
en el corazón de la vieja ciudad espacios similares
a las almunias y alquerías, casas de campo musulmanas
en las que se alternaba el jardín con la huerta.
El Carmen de los Mártires tiene su origen en
un convento carmelita edificado en un espacio que se
había usado como mazmorras para los cristianos
en tiempos nazaritas. Su fisonomía actual corresponde
al siglo XIX y su interior es un alarde del imaginario
orientalista de la época. Los jardines son una
mezcla acertada de modelos franceses e ingleses, aunque
en los últimos años de la dictadura se
taló parte de su hermoso bosque.
La fundación Rodríguez Acosta
Es una pieza de singular belleza además de uno
de los pocos ejemplos de arquitectura ecléctica
que existen en España. Su colección de
obras de arte es notable y un envidiable modelo de coleccionismo
personal por lo que el visitante, aunque se sienta tentado
a dejarse arrebatar por la belleza de sus jardines,
no debe renunciar a recorrer su interior, lleno de sorpresas,
sobre todo la biblioteca.
Realejo
Descendiendo la ladera, se atraviesa el barrio de la
Antequeruela y se entra en él del Realejo, barrio
que fue judería de la ciudad, la Granata Al-Yahud.
Aún en al actualidad ha sabido conservar la seducción
de una forma de vida que nos habla de convivencia y
de relaciones entre sus habitantes difíciles
de encontrar en una ciudad del siglo XX.
El núcleo del barrio es el Campo del Príncipe,
sobre él que se alza la iglesia de San Cecilio,
construida a principios del mil quinientos.
La fachada de la iglesia de Santo Domingo posee una
estilizada loggia de triple arcada y está ornamentada
con interesantes trampantojos. La plaza tiene un aire
castellano y melancólico. Muy cerca está
el árabe Cuarto Real de Santo Domingo, y ya en
la calle Habaneras, la Casa de los Tiros que posee un
interesante repertorio decorativo en la fachada y un
insólito artesonado en su Cuadra Dorada.
Catedral de Granada
Comenzar a construir en gótico para acabar en
barroco no solo genera enormes problemas formales sino
también técnicos. La traza de la planta,
que se atiene a la grandeza habitual de las catedrales
góticas, fue realizada por Enrique Egas, maestro
mayor de procedencia flamenca, y esconde viejos secretos
vinculados a los gremios de canteros europeos, a las
logias cercanas de las desviaciones cátaras o
albigenses, incluso, templarías y que se desperdigaron
por todo el mundo cuando la herejía fue perseguida
y la orden desmantelada.
Lo cierto es que la planta generó enormes dificultades
para su posterior desarrollo cuando otros arquitectos,
sobre todo Siloé, intentaron terminar a la romana
lo que se había iniciado a lo gótico.
Otro asunto es la fachada de Alonso Cao, una autentica
joya escenografita del barroco que culmina en la torre
del campanario que guarda más de un secreto dentro.
Capilla Real de Granada
Construida para sepulcro de los reyes que reposan en
su cripta, su estilo es el inconfundible epílogo
del gótico que se ha dado en llamar Isabelino
o Plateresco. Su colección de tablas flamencas
es realmente magnifica, aunque tampoco podemos olvidar
el extraordinario de rejeria. En el ángulo que
forman la catedral y la Capilla Real se inserta la iglesia
del Sagrario y la Lonja, reciente y correctamente restaurada.
Madraza
Escuela de estudios coránicos fundada por Yusf
I conserva elementos de sus pasado de notable interés.
El patio con montera, el Mihrab de la vieja medersa
o el artesonado de la Sala de los Caballeros nos proporcionan
una idea aproximada de la posibilidad de evolución
de un edifico a lo largo de su historia y de la posibilidad
de convivencia de diversos lenguajes arquitectónicos
en un mismo espacio.
Corral del Carbón
Tras cruzar la calle que fue un rio se llega al Corral
del Carbón. La pintoresca armonía de este
edificio del siglo XIV. S, su casi perfecta pervivencia
en el pasado, nos trae referencias de espacios similares
en todo el Mediterráneo, sobre todo en Marruecos,
donde en ciudades como Fez o Marrakech abundan este
tipo de fondacs.
Hospital de San Juan de Dios
La caridad hospitalaria que tanto auge tuvo en el
siglo XVI y XVII, tiene un buen ejemplo en este santo
portugués que adopto granada como centro de su
trabajo. El hospital que fue antigua sede de los jerónimos,
se organiza en dos patios con azulejería y pinturas
murales. La escalera, con una escenografita teatral,
que da acceso a al planta superior se terminó
en el siglo XVIII, así como la iglesia adosada
al hospital.
Monasterio de San Jerónimo
La orden jerónima fue especialmente mimada por
los reyes Católicos por lo que la fundación
del monasterio, en Santa Fe, fue incluso anterior a
la toma de Granada. Se empezó a edificar, en
la zona que hoy ocupa, en el 1504, con dos claustros
ajardinados con fuentes y naranjos. Parte de su enorme
riqueza se debe a que la viuda del Gran Capitán
eligió el lugar como sepultura suya y de su aguerrido
esposo. La iglesia adyacente posee un espectacular retablo
y un coro en él que trabajaron los más
importantes artistas grandinos de los siglos XVI y XVII.
Hospital Real
Es una de las primeras edificaciones de los Reyes Católicos
en Granada, y una de las pocas obras civiles realizadas
por ellos en esta ciudad. El hospital Real se inicio
en 1504 para atender a los heridos de la campaña
de Granada. Aún sin terminar, el edificio es
un majestuosos ejemplo de la transición de estilos
que determina la época.
El encuentro de dos bóvedas, tanto en la baja
como en la primera planta, da forma a dos de los cruceros
más hermosos de la arquitectura Isabelina que
determinan cuatro patios de variada decoración.
El crucero superior guarda un espacio mágico
en el que habitan todos los sueños de la historia:
la biblioteca de la Universidad de Granada.
Cartuja de Granada
La ubicación del monasterio en el extrarradio
de la ciudad tiene su lógica en la necesidad
de huertas, viñas y olivares donde, tanto los
legos como los monjes, desempeñan su trabajo
como indica la regla. El proyecto, en principio, parece
tan medieval como la propia orden, aunque el inicio
de la construcción fuese sobre el 1.515. Sin
embargo ciertos retrasos irán adecuando el resultado
al gusto de los nuevos tiempos hasta concluir en una
obra generosamente alejada, al menos en su forma, de
los ideales de pobreza de los fundadores. En concreto,
la iglesia, sacristía y sagrario alcanzan cotas
delirantes en la decoración que mezcla interesantes
obras de Bocanegra, Sánchez Cotan y otros artistas,
con magníficos trabajos de taracea, incrustado
de piedras, etc..
El Sacromonte y el Darro
El variado origen y la diversidad de religiones que
caracterizaba a la población granadina del siglo
XVII explican, en parte, la extraña operación
iniciadora que dió lugar a la fundación
de la Abadía de Sacromonte.
La historia, inscrita en un siglo plagado de milagros
y reliquias, tienes varios protagonistas entre los que
destacan el arzobispo Pedro de Castro, inspirador del
hecho, Heylan, grabador flamenco que lo divulgo a través
de sus láminas y los santos restos de Cecilio
y Tesifonte, que fueron a parar a la colina después
del martirio. Sin embargo, lo más extraño
no son las reliquias encontradas sino los llamados libros
Plúmbeos del Sacromonte que las acompañan,
libros que fueron encargados, ni más ni menos,
por el propio rey Salomón, judío respetado
por los árabes. Con lo que en un solo hallazgo
se solucionaban las necesidades místicas de las
tres religiones.
Para desgracia del propio Castro, la junta de reliquias
dio por verdaderos los restos de los santos pero no
los libros.
Atravesado ya el camino que desde la abadía
recorre el Sacromonte como un vía crucis, se
llega a la escuela de estudios Árabes o Casa
del Tapiz, demostración evidente de que el siglo
XVI no solo supo asumir los elementos arquitectónicos
del pasado reciente, sino que también supo articularlos
con los nuevos bajo la idea de que la arquitectura entre
otras cosas, es un elemento de disfrute para los sentidos
de quienes la habitan.
Algo mas debajo de la cuesta, junto al rió,
está el palacio de los Córdoba que sufrió
el traslado desde la placeta de las Descalzas.
Desde aquí el Darro, que divide las colinas de
la Sabica y de Valparaíso, se convierte, trás
el puente de los Tristes, en una negación de
la evidencia material, en un descrédito de los
sentidos y de cualquier forma de razón o pensamiento
lógico. Horas imperturbables de contemplación
pueden conducir a la conclusión de que aquello,
realmente no existe. Aunque se vea.
Siguiendo el rió en dirección a plaza
Nueva, aparece el convento de Santa Catalina de Zafra,
fundado en 1.520 y que conserva en su interior la Casa
Morisca de Zafra del siglo XIV.
La iglesia de San Pedro y San Pablo se comenzó
a construir en 1.501 y teniendo muy cerca el bañuelo,
es probable que se hiciera sobre la mezquita de estos
baños que al parecer, son los más antiguos
que quedan en España.
Junto a ellos la interesante fachada de la Casa de
Castril, hermoso palacio del siglo XVI que, en la actualidad,
es el nuevo museo Arqueológico de Granada.
También cerca, aunque en un pequeño callejón,
se encuentra la Casa de los Pisas, palacio del siglo
XVI convertido en un museo dedicado a San Juan de Dios.
La iglesia de Santa Ana en plaza Nueva, posee una de
las fachadas más hermosas de Granda, tanto en
la distribución de sus cuerpos como en sus proporciones.
Una verdadera obra maestra del Mudéjar, iniciada
en 1.501 y terminada en 1.563.
El edificio que dá personalidad a plaza nueva
es la Real Chancillería de Granada, único
tribunal superior de justicia en el reino junto al de
Valladolid. Comenzó a construirse en 1.531 y
su fachada viene a ser un catálogo completo del
repertorio decorativo clasista.
Albaicin
Una de las posibilidades de acceso al barrio es a través
de la puerta de Elvira, una de las más importantes
de las muchas que tenía la ciudad.
Subiendo por la cuesta de la Alhacaba siguiendo la
línea de murallas de la Alcazaba Cadima se llega
hasta la plaza Larga, donde se encuentra el Arco de
las Pesas, se entra ya en un recorrido laberíntico
en él que no esta demás perderse, aunque
sin olvidar algunos puntos de interés. Él
más cercano es la iglesia del Salvador que, como
antigua mezquita mayor de la que fue Medina, conserva
aun el Patio de Abluciones.
Tampoco es conveniente olvidar San Nicolás,
donde se evidencia una de las más sofisticadas
operaciones de los reyes católicos: sustituir
mezquitas por iglesias en la necesidad de cristianizar
un tejido urbano ajeno y misterioso. Aunque en este
caso, la plaza y sus conocidas vistas sobre la Alhambra
no dejan tiempo para meditaciones históricas
sobre la conquista.
El convento de Santa Isabel la Real, en dirección
a la plaza de San Miguel, es uno de los secretos mejor
guardados del Albacin. Se accede a este convento de
clarisas, que fundó la reina Isabel en los primeros
años del mil quinientos, a través de un
portalón que lo esconde de la vía publica.
La decoración de la portada de la iglesia nos
habla de la capilla real, y en su interior, un altar
llamativamente alto, obliga a levantar la mirada y contemplar
la armadura mudéjar con decoraciones platerescas
de la techumbre.
Ya en la plaza de San Miguel se encuentra la iglesia
dedicada al santo y casi medianero con la iglesia, un
pequeño callejón conduce a la casa palacio
de Dar-al-Horra, arquitectura domestica morisca que,
al parecer, fue habitada por la madre de Boabdil.
En la misma plaza de San Miguel, el mirador de la Ona
proporciona nuevas perspectivas: la Gran Vía,
la estación de ferrocarril y sobre todo, la sierra
de Elvira en cuyas faldas se estableció la vieja
ciudad. Ya en dirección a la calle San Juan de
los reyes se pasa por la iglesia de San José,
antigua mezquita que puede ser la más antigua
de Granada.
Desde aquí, es casi inevitable llegar por San
Gregorio hasta al calle Calderería y descubrir
allí, mientras se toma un te o se oye la llamada
a al oración desde una mezquita cercana, que
la historia es siempre caprichosa.
Paseos por Granada
Perderse más allá es, por ejemplo, acercarse
al Paseo de los Tristes y cruzar el puente en dirección
al rey Chico y desde allí, pasear hasta la fuente
del avellano a través de una especie de Arcadia
de color verde. No hay paseo más umbrío
en el mundo ni tampoco más gamas del verde cuando
lo roza el sol en días escogidos.
También desde esa parte del rió se puede
subir hasta la Alhambra por su acceso natural y antiguo
desde la ciudad, la puerta de las Armas. Aunque no esta
de más seguir el paseo por la cuesta de los Chinos
y llegar a un lugar inédito fuera de Granada,
la Mimbre.
Más allá, puede ser también, llegar
hasta la muy cercana Fuentevaqueros y visitar la casa
donde nació Lorca y, sobre todo, el mundo rural
y hermoso de la vega. Las choperas que suenan a estrofas
de poemas olvidados a la inquietante arquitectura de
los secaderos de tabaco. Ya en la ciudad, se puede seguir
la pista del poeta en la huerta de San Vicente y , si
el afán lorquiano continua, Viznar esta también
muy cerca, con su triste y famoso barranco y a un paso
de Aynadamar, la fuente de las Lagrimas que llora perlas
de cristal.
Desde el centro de Granada misma, tampoco esta de más
bajar por la carrera de la Virgen de las Angustias,
señora indiscutible de la ciudad, hasta los paseos
del Salón y de la Bomba que se prolongan, siguiendo
el curso del Genil, hasta la entrada de la carretera
de la Sierra y el puente Verde.
En dirección contraria y ya cruzado el rió,
el Violan mantiene la paradoja del viejo lavadero frente
al modernismo del palacio de Congresos. Algunos metros
más lejos y casi perdidos entre las modernas
construcciones, la Ermita de San Sebastián, antigua
rábida y el palacio árabe de Alcázar
Genil.
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