| Granada, 29 de Agosto
de 2005
La exposición itinerante de la Colección
de la Diputación de Granada llega a Alhama
con las 17 litografías que componen 'Poemas
Visuales' del artista Joan Brossa.
La exposición, organizada por el Ayuntamiento
de la localidad en colaboración con Diputación
se podrá visitar desde el jueves 25 de
agosto hasta el martes 30, en el Patio del Carmen,
del consistorio alhameño.
17 litografías pertenecientes a la Colección
de Diputación de Granada componen la exposición
del artista catalán Joan Brossa, titulada
“Poemas Visuales”, en los que el artista
da una visión muy especial del mundo poético
y consigue una expresión muy particular.
Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) es un poeta,
un mago, un prestidigitador. Sus realizaciones
crean juegos malabares, juegos que no son de manos,
sino de conceptos o ideas. Dos objetos cotidianos
enfrentados, unidos por un título y la
poesía se desencadena en el espectador.
Una peineta clavada en un balón como imagen
de un “País”, esa es su poesía,
su magia de las metáforas. El título
de sus poemas objeto es la chispa que enciende
nuestra imaginación y nos hace ver la realidad
de otra manera.
Consiguió ampliar la poesía, llevarla
a terrenos hasta entonces no explorados. Todas
sus creaciones son poemas que han saltado del
papel. En palabras de Valeriano Bozal: “inesperadamente
el poema se convierte en un objeto, reclama una
corporeidad que le da sentido y que, para su realización,
resulta imprescindible. Sin dejar de ser lenguaje,
el poema se escapa a otro mundo, el de los objetos...”.
Para Brossa las letras son tan significativas
en la obra plástica que han traspasado
del papel. La poesía en la obra de Brossa
es un espacio escénico en el que las palabras
se convierten en actores que recrean el significado.
Esta poesía se plasma en sus litografías,
donde las letras son mucho más que elementos
del código escrito y se convierte en unidades
significativas completas.
Joan Brossa tuvo una intensa amistad con Joan
Miró. No en vano ambos tenían un
sentido de la realidad similar, ambos buscaban
y encontraban eso que todos llamamos “surrealismo”
en lo más cotidiano.
Ambos se negaban a mirar como parece obligado
y su afán de libertad fue siempre infinito.
En 1999, tras su muerte, muchas de la piezas de
Joan Brossa constituyeron la fundación
que lleva su nombre, aunque también se
pensó en su incorporación al fondo
de la propia fundación Joan Miró.
Informacion obtenida de Europa Press
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