| EL traje del Corifeo
en la versión escénica de La Fura
dels Baus de la 'Atlántida' de Falla, que
diseñó Jaume Plensa en 1996. Las
mesas con piernas de mujer o el sofá de
labios rojos -inspirado en la famosa pieza de
Dalí- que formaron parte de la escenografía
de Jordi Castells en 'El Café de Chinitas',
el año pasado.
El traje de Sarastro, el carro o las jaulas de
pájaros que Els Comediants emplearon en
2000 en su versión de 'La flauta mágica'
de Mozart. Las sillas 'Nana' y 'Lila', creadas
por Sybilla para el espectáculo de la bailarina
Blanca Li en 2004. Y el vestido 'Pastora 1922'
que Loewe diseñó para que lo luciera
ese mismo año una delgadísima Estrella
Morente. Son algunas de las piezas que se exponen
desde ayer en la el Edificio Zaida de Puerta Real.
Limitada por las dimensiones y características
de la sala -178 metros cuadrados y paredes abiertas
en grandes ventanales-, la muestra pretende ser
un homenaje al Festival Internacional de Música
y Danza de Granada, que mañana afronta
su 55ª edición. La exposición
ha sido organizada por la Fundación Caja
Rural -propietaria del edificio diseñado
por el arquitecto portugués Álvaro
Siza- y por el propio Festival.
Fotografías y películas en las
que aparecen algunas de las piezas expuestas completan
la muestra Espacio Festival, dedicada a la memoria
del principal acontecimiento cultural de Granada.
Los objetos han llegado de diferentes puntos de
España. Algunos guardan, literalmente,
las huellas de su paso por los escenarios: en
la mesa del Café de Chinitas están
marcados los tacones de los bailaores. Al contrario
que el resto de las piezas, el enorme traje del
Corifeo se encuentra en la planta baja del Zaida,
como reclamo en un escaparate.
Diálogo con la ciudad
El comisario del evento, Rafael del Pino, destacó
que «algunas particularidades de la sala
juegan a favor y otras no tan a favor» de
la finalidad expositiva de la sala. «Nos
gustó la idea de que los granadinos viesen
el edificio y que desde el edificio se viese la
ciudad -explicó Del Pino-. La sala parece
casi el puesto de mando de un barco y hay unas
vistas espectaculares». El comisario destacó
el «diálogo» que se establece,
por un lado, entre el Zaida y la ciudad y, por
otro, entre el Festival y Granada. La muestra,
dijo, pretende ser expresión de esas conversaciones.
Por ello, el organizador quiso alejarse del montaje
plástico «convencional» y reunir
piezas con la idea básica de «revisitar»
lo clásico, tanto en los géneros
musicales -entre ellos la ópera- como en
los espacios, por ejemplo el Palacio de Carlos
V.
En esa línea, dos grandes fotografías
dan la bienvenida al visitante: una de ellas representa
un concierto de una orquesta sinfónica
en el palacio de Machuca; la otra, una escena
de 'Juana de Arco en la hoguera'. «Habrá
personas que ni siquiera reconozcan que esta ópera
está en el Carlos V», apuntó
el comisario.
Guiño al pasado
En otras dos imágenes escogidas por su
contraste se encuentra el único «guiño
al pasado» de esta colección: Ataúlfo
Argenta, «para muchos el mejor director
de orquesta del siglo XX en España, fundamental
en los primeros años del Festival».
Y cincuenta años después, en 2005,
Joan Cervero en 'Sonetos del amor oscuro, cripta
sonora para Luigi Nono', con auriculares y ante
un fondo con pinturas de Sean Scully.
A la inauguración acudieron el presidente
de la Fundación Caja Rural, Federico Hita,
el alcalde, José Torres Hurtado, y el director
del Festival, Enrique Gámez.
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