| Educación
investiga la 'fuga' de niños en un colegio
y reclama a los demás mayor control. El
centro ha citado a los padres para reflexionar
sobre lo ocurrido e intentar tomar las medidas
necesarias, mientras la Delegación advierte
que se depurarán las responsabilidades
11 Marzo de 2005
Seguridad en el colegio de sus hijos. Es lo único
que piden los padres de los tres niños
de cuatro y cinco años que el pasado martes
emprendieron su particular excursión y
se escaparon del colegio público Manuel
de Falla de Peligros a las dos de la tarde. Según
el escrito presentado ayer por los padres de los
menores en la Delegación de Educación,
«solicitamos que haya más seguridad
en el centro y que se depuren responsabilidades».
La 'escapada' de los escolares, que fueron devueltos
por una pareja que los encontró a casi
dos kilómetros del colegio, y el despiste
del centro, le ha costado al Manuel de Falla una
denuncia por parte de los padres y una investigación
de la Delegación de Educación.
Y es que, aunque quizá sea precipitado,
«de momento la responsabilidad sería
del centro y de la empresa de catering del comedor»,
señaló la delegada de Educación,
Carmen García Raya, a este periódico.
«No existe una normativa para la apertura
y el cierre de puertas y la vigilancia, son los
centros, a través del Consejo Escolar,
los que deben establecer las medidas de seguridad
necesarias», apuntó García
Raya.
Así, la vigilancia en horas de recreo
y comedor y demás medidas deben estar contempladas
en el Régimen de Orden y Funcionamiento
(ROF) de cada centro.
El director del colegio Manuel de Falla, Juan
Manuel Santiago, ha reconocido los hechos, aunque
discrepa con los padres en el tiempo que permanecieron
los niños fuera del recinto escolar. «Me
consta que se fueron a las dos de la tarde y a
las dos y cuarto estaban de regreso», asegura
Santiago.
Una versión difícil de digerir
si se tiene en cuenta que los menores recorrieron
unos dos kilómetros. «¿Cómo
van a tardar un cuarto de hora en hacer ese recorrido?,
se preguntan los padres. El director del colegio
señaló que conoció lo ocurrido
a las dos y media de la tarde, ya que se encontraba
reunido con un inspector de sanidad.
Además, ha desmentido que los pequeños
estuviesen castigados. «¿Cómo
van a castigar a niños de cuatro años?,
lo que ocurre es estaban comiendo en el segundo
turno porque en el primero ya no les había
dado tiempo». El centro ha informado que
hay cuatro personas del catering, además
de una monitora escolar, en el horario del comedor
para 109 niños y que siempre hay una persona
en la sala, por lo que los niños nunca
se encuentran solos.
«Fue un fallo humano, un despiste que no
debe volver a ocurrir», prometió
el director del centro quien, además de
reconocer los hechos, es consciente de la gravedad
de los mismos.
Según la versión de Santiago, «a
las dos de la tarde se escaparon los niños
y un señor -según la información
de los padres fue una pareja quien los llevó
al colegio- los trajo a las dos y cuarto aproximadamente.
No hablé con el señor, lo que
sé es que se fueron a las dos y a las y
cuarto estaban aquí los menores. Siendo
un hecho grave, y lo reconocemos, hay que señalar
que los monitores son muy responsables».
Además de los padres, el colegio asegura
que ha puesto el asunto en conocimiento de la
administración competente. «Educación
conoce lo ocurrido y nos hemos puesto en contacto
con los padres para reunirnos con ellos y reflexionar
sobre lo ocurrido». Así, el centro
informará hoy a los padres de las medidas
que se tomarán para que no vuelva a ocurrir
un hecho similar.
La aparente normalidad que se respiraba ayer
en el centro se combinaba con un cierto hermetismo
por parte del personal docente que, aunque también
reconocía la gravedad de los hechos, trataba
de suavizar la situación manifestando que
se trata de un error humano y que le podía
haber ocurrido a cualquiera.
Los menores, ajenos a la dimensión que
ha tomado su 'fuga' -según los padres los
niños les contaron que habían salido
del centro para ver a su prima pequeña-,
regresaron ayer al colegio. Eso sí, de
momento no volverán a pisar el comedor
escolar. «Aunque suponga un trastorno para
nosotros porque tengamos que salir antes del trabajo
para recogerla a las dos no nos importa, pero
mi hija no va al comedor», señaló
ayer José Ma- nuel, uno de los padres.
El centro asegura que, de momento, no han recibido
notificación oficial de la denuncia judicial.
Información obtenida de GRANADA
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