| Granada, 17 de Octubre
de 2005
Científicos del departamento de Bioquímica
y Biología Molecular de la Universidad
de Granada (UGR) realizaron un estudio con el
objetivo de alargar la vida comercial de la chirimoya
a través de un mecanismo que haga a este
fruto más resistente al frío.
En un nota remitida a los medios de prensa, Andalucía
Investiga, el programa de divulgación científica
de la Consejería de Innovación,
Ciencia y Empresa, explicó que el principal
inconveniente con el que se hanencontrado tanto
empresarios del sector como científicos
es que al tratarse de un fruto subtropical no
puede almacenarse y transportarse a la misma temperatura
de conservación que otros frutos como el
aguacate, que sí resisten las bajas temperaturas.
Así, aunque con esta refrigeración
lograron incrementar en siete días el periodo
de maduración, este tiempo no es suficiente
para que el fruto traspasase las fronteras y llegue
en buen estado a los consumidores, pues hay que
tener en cuenta la recolecta, la estancia en las
cooperativas o el transporte.
En esta línea, el grupo de investigadores
planteó que este fruto responde con un
sistema de defensa a situaciones de estrés
como es el frío y aseguró que las
bajas temperaturas inducen una respuesta a nivel
celular.
Una característica importante de esta
respuesta consiste en alteraciones en la expresión
de genes que promueven la síntesis de proteínas
de estrés, conocidas como proteínas
de choque térmico, que protegiendo a las
plantas frente a diferentes condiciones extremas,
podrían modular la maduración a
bajas temperaturas sin la aparición de
daños por frío.
Por lo tanto, los científicos en estos
momentos están estudiando las condiciones
para que la chirimoya "sobre exprese"
esas proteínas de estrés, es decir,
que su concentración sea mayor de lo normal,
y puedan tolerar por tanto temperaturas más
bajas.
Sin embargo, y al tratarse de un fruto poco conocido
a nivel mundial, científicamente hablando,
los investigadores tienen que caracterizar en
primer lugar, las proteínas de choque térmico
en chirimoya, para después inducir su síntesis
y evaluar este mecanismo de resistencia al frío
durante la maduración de los frutos.
En definitiva, y según afirmó el
coordinador del grupo de investigación
de la UGR, Alberto Vargas Morales, "es una
solución a largo plazo que supondría
un impacto económico importante en la agricultura
de la costa granadina, permitiendo mayor disponibilidad
de este fruto, menor estacionalidad de la oferta,
y la apertura de nuevos mercados".
Informacion obtenida de GRANADA
DIGITAL, el diario ONLINE de Granada
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