Paseos
por Granada
Perderse más allá es acercarse al paseo
de los Tristes y cruzar el puente en dirección
al Rey Chico y desde allí, pasear hasta la fuente
del avellano a través de una especie de Arcadia
de color verde. No hay paseo mas umbrío en el
mundo ni tampoco más gamas del verde cuando lo
roza el sol en días escogidos.
También desde esa parte del rió se puede
subir hasta la Alhambra por su acceso natural y antiguo
desde la ciudad, la Puerta de las Armas. Aunque no esta
de más seguir el paseo por la cuesta de los Chinos
y llegar a un lugar inédito fuera de Granada,
la Mimbre.
Más allá, puede ser también, llegar
hasta la muy cercana Fuentevaqueros y visitar la casa
donde nació Lorca y, sobre todo, el mundo rural
y hermoso de la vega. Las choperas que suenan a estrofas
de poemas olvidados a la inquietante arquitectura de
los secaderos de tabaco.
Ya en la ciudad, se puede seguir la pista del poeta
en la huerta de San Vicente y, si el afán lorquiano
continua, Viznar esta también muy cerca, con
su triste y famoso barranco y a un paso de Aynadamar,
la Fuente de las Lagrimas que llora perlas de cristal.
Desde el centro de Granada misma, tampoco esta de más
bajar por la carrera de la Virgen de las Angustias,
señora indiscutible de la ciudad, hasta los paseos
del Salón y de la Bomba que se prolongan, siguiendo
el curso del Genil, hasta la entrada de la carretera
de la Sierra y el Puente Verde.
En dirección contraria y ya cruzado el rió,
el Violón mantiene la paradoja del viejo lavadero
frente al modernismo palacio de Congresos.
Algunos metros más lejos y casi perdidos entre
las modernas construcciones , la ermita de San Sebastián,
antigua rábida y el palacio árabe de Alcázar
Genil.
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